Me resulta
extraño volver a escribirte, bueno, no a vos, sino sobre vos, se y espero que
no lo vas a leer pero aún así no escribo por vos, no escribo por mi, escribo
por ese nosotros que nunca llego a ser totalmente nuestro, a veces era mío y a
veces era tuyo pero jamás nos perteneció a ambos por igual.
Me
lastimaste como ninguno y yo te deje hacerlo, te deje entrar a mi sabiendo que
me metía en un mundo peligrosamente desconocido pero me gustabas, y aunque ya
no tengo noticias tuyas todavía me da un poco de felicidad saber que aún, después
de todo lo que te odie por lo que me hiciste vos seguís teniendo noticias mías,
pero yo no se nada de vos, simplemente se que seguís con ella, que le seguís mintiendo,
que la seguís engañando, también se que seguís hermoso, que tu sonrisa es el paraíso
y que te extraño un poco, sobre todo por la siesta, extraño las siestas en tu
casa, los dos tapados en tu cama, la música de fondo, los besos distraídos y
las sonrisas que me robabas.
Si tengo
que ser sincera, aunque lo nuestro fue breve y una mentira siempre me hiciste
sentir que me querías, nadie jamás me había tratado así de bien como vos, nadie
me había hecho sentir tan libre, tan hermosa y tan perfecta. Pero no eras mío,
yo lo sabía, pero tampoco eras de ella, no eras de nadie, eras todo tuyo.
Aunque creo
que ya me fui de tema, lo que quería recordarme es lo hermoso que seguís
siendo, simplemente inalcanzable, como
lo fuiste siempre
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